La operación anunciada por el gobierno de Estados Unidos contra el presidente venezolano Nicolás Maduro provocó una rápida ola de reacciones en el escenario internacional, con pronunciamientos de apoyo, rechazo y llamados a la moderación por parte de distintos gobiernos.

Rusia fue uno de los primeros países en condenar la acción. Desde Moscú, autoridades calificaron la operación como una violación del derecho internacional y de la soberanía venezolana, advirtiendo que el uso de la fuerza sin aval de organismos multilaterales sienta un precedente peligroso. El gobierno ruso instó a resolver los conflictos por la vía diplomática y solicitó una discusión urgente en instancias internacionales.

Irán también expresó su rechazo, señalando que la intervención estadounidense constituye un acto de agresión contra un Estado soberano. Funcionarios iraníes advirtieron que la captura de un jefe de Estado mediante una acción militar representa una escalada grave que podría afectar la estabilidad regional y global.

Desde América Latina, varios gobiernos manifestaron preocupación por los acontecimientos. Algunos países llamaron al respeto de la soberanía y la no intervención, mientras que otros solicitaron información clara sobre el alcance de la operación y el estado de la población civil en Venezuela.

Cuba condenó enérgicamente la operación de Estados Unidos, a la que calificó como una agresión imperialista. El gobierno cubano manifestó su respaldo a Venezuela y exigió el cese inmediato de las acciones militares.

Unión Europea señaló su preocupación por la escalada de tensión y pidió contención. Voces del bloque europeo llamaron al respeto del derecho internacional y a una solución política y diplomática a la crisis.

Organización de las Naciones Unidas (ONU), Funcionarios del organismo hicieron un llamado a la moderación, al respeto de la soberanía y a la protección de la población civil, y señalaron la necesidad de verificar la información y evitar una escalada del conflicto.

En contraste, aliados cercanos de Washington respaldaron la postura estadounidense. Funcionarios de estos países señalaron que las acciones se enmarcan en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico, aunque subrayaron la necesidad de evitar una escalada militar mayor.

Las reacciones reflejan la profunda división internacional que ha generado el anuncio de Washington y anticipan un escenario de alta tensión diplomática en los próximos días, con posibles debates en foros multilaterales y nuevas declaraciones oficiales.