De cara al próximo proceso electoral en el país, queremos iniciar recordando lo que el Papa Francisco nos ha dicho: “La buena política requiere candidatos honestos y responsables, con espíritu de servicio, capaces de dialogar y de tender puentes a favor del bien común, que es el bien de todos y de cada uno de los que formamos parte de este país y del estado de Chihuahua en particular”.

Los obispos de la Provincia Eclesiástica de Chihuahua, confiando en Cristo Resucitado que trae luz y esperanza a nuestro caminar, entregamos estas palabras de reflexión y principios de participación y acción a nuestro amado pueblo chihuahuense ahora que estamos a punto de celebrar los comicios electorales más grandes de la historia de nuestro país.

1. Nos acercamos a las próximas elecciones en medio de una crisis que nos afecta fuertemente a todos, en parte por una pandemia provocada por el Covid-19, y por otro lado debido a la falta de compromiso que se ha ido generando desde años atrás por quienes tienen la responsabilidad de crear políticas públicas que generen paz, justicia, dignidad humana y estabilidad del tejido social, lo cual se hace evidente en muchas realidades. En consecuencia, nos encontramos atravesando por una crisis sanitaria, económica, moral, educativa y política, que afecta gravemente el hoy de nuestra vida y puede afectar más gravemente nuestro futuro.

2. Los obispos de México vemos como la recuperación del país se vuelve más compleja al encontrarnos en un período electoral que distrae la atención de los gobernantes y entorpece la aplicación de medidas que den respuesta a las necesidades urgentes del país: vemos con preocupación la creciente polarización de los discursos políticos; el alarmante índice de candidatos asesinados; regiones enteras bajo el yugo del crimen organizado.

3. A los obispos, unidos a nuestro pueblo, nos envuelve el desconcierto marcado por el dolor, la tristeza y la confusión: la violencia física y moral contra las mujeres y el abuso de menores; la marginación y el olvido a los migrantes, quienes quedan totalmente desprotegidos; la falta de empleo y un salario mal remunerado para nuestros trabajadores; la protección de los bienes naturales, del agua; la carente promoción de nuestros pueblos indígenas; la presencia de grupos de poder que condicionan a nuestros candidatos y gobernantes, provocando violencia, inseguridad, muerte y desapariciones de personas.

4. En el ambiente electoral de nuestro Estado se experimenta también la fuerte polarización nacional entre partidos y personas que ha generado y continúa generando mucha confusión y desconfianza, sobre todo cuando se trata de ver y analizar las mejores opciones en los candidatos.

5. Invitamos a los partidos y sus candidatos a promover los valores que han sostenido nuestra nación, como son la familia tradicional base y fundamento de la sociedad y de la Iglesia, el respeto a la vida y su dignidad en todas las etapas del ser humano, la educación en valores cívicos sobre todo de nuestros niños, adolescentes y jóvenes y la libertad religiosa que garantice la práctica de la fe de cada creyente.

6. En ese contexto y estando a pocas semanas de las elecciones, hacemos un llamado a los partidos políticos y sus candidatos para que destierren de las campañas electorales los calificativos humillantes y las ofensas a sus rivales y le den prioridad a la presentación de auténticas propuestas que, resulten serias y viables, más allá de discursos demagógicos.

7. La buena política requiere candidatos honestos y responsables, con espíritu de servicio, que sepan tender puentes a favor del bien común, que es el bien de todos y de cada uno de los que formamos parte de este Estado.

8. Invitamos también a la ciudadanía y a los votantes a no dejarse llevar por «un febril intercambio de opiniones en las redes sociales, muchas veces orientado por información mediática no siempre confiable…quizás imponiéndose a los demás por sus tonos altos y agresivos»

9. No nos dejemos robar la esperanza, trabajemos unidos, sintamos que este País es nuestro, que este Estado de Chihuahua es nuestro con sus ciudades y comunidades, pueblos indígenas y mestizos; y con nuestro voto, decidamos por dónde y hacia dónde queremos que camine nuestro País, Estado y Municipios.

10. Los obispos de Chihuahua los abrazamos a todos y los invitamos a sumar esfuerzos para trabajar juntos, y a todos los católicos los exhortamos a fundamentar esta búsqueda de la unidad en el encuentro con Jesucristo. Que las próximas elecciones sean una ocasión propicia para retomar la senda de la buena política y fortalecer nuestro régimen democrático tan atacado. Nos encomendamos a la Virgen de Guadalupe para que siga cubriendo con su manto maternal a nuestro querido pueblo de México y Estado de Chihuahua.